¿Consulta?
Van de farol
Adolfo Muñoz Sanz “Txiki”.- Secretario General
Adjunto de ELA
El Estado sabe que el Gobierno de Ibarretxe juega
al mus sin cartas y que jugando así siempre gana el Gobierno
de España. Todo indica que estamos en época de “representación”;
casi todo lo que aparece en los medios de comunicación tiene
grandes dosis de teatralidad. Decimos que “casi todo”,
porque lo que no cambia, sí va en serio y se cumple, son
las voluntades del Gobierno español en lo que afecta a territorio
vasco.
Vuelve HOBETUZ. Vuelven a ser los temas sociales
los que actúan de “algodón que no engaña”
para medir las verdaderas voluntades de unos y de otros. La Formación
Continua en la CAPV ha sido la historia de un boicot en toda regla
por parte del Estado al traspaso de la competencia. Un boicot ejercido
por sus gobiernos respectivos PSOE y PP (tanto monta, monta tanto)
y por los sindicatos CC.OO y UGT y la patronal. Un modelo, el estatal,
cuyo rasgo característico es que esas organizaciones sindicales
y patronales “gestionen” en primera persona la formación
y sus dineros.
En la CAPV tuvimos el atrevimiento, allí
por 1995, de ir a un modelo distinto, amparado por la “ley
vigente”, cuyo fin fuesen las necesidades de formación
de trabajadoras y trabajadores. Un modelo en el que quedasen definidos
claramente los objetivos, donde la gestión fuese transparente
y se evitase cualquier posibilidad de beneficios espurios para las
organizaciones sindicales y patronales. Se creó HOBETUZ.
Salvo en el periodo en el que el PP no tenía mayoría
absoluta en las Cortes españolas, desde el Estado se le ha
negado la financiación a HOBETUZ; se le ha negado el pan
y la sal. Han negado lo que nos corresponde por las cuotas que pagamos
aquí.
Han negado que HOBETUZ sea receptora de los fondos
que le corresponden por dos razones fundamentales: la primera, porque
no aceptan aquello que con otras mayorías distintas a las
de Madrid se pueda decidir y, la segunda, porque quieren preservar
que el modelo de formación continua decidido en el Estado
se aplique por igual en todo el territorio estatal, CAPV incluida,
por supuesto.
Desde el año 2004 y por esa negativa a admitir
“que con la financiación nos viniésemos obligados
a aceptar el modelo español”, HOBETUZ no ha recibido
financiación. Existía, si así se le puede llamar,
un conflicto competencial no resuelto y ese conflicto se refería
a la interpretación del Estatuto de Autonomía. En
ese contexto de incumplimientos sistemáticos en materia de
transferencias, el Gobierno Vasco anunció que si el Estado
no transfería las competencias pendientes “procedería
a la asunción unilateral de las mismas y a descontar del
Cupo al Estado el coste que eso representase para la CAPV”.
Pues no, esta vez tampoco ha sido así.
No hay conflicto; se acabó. ¿Que cómo
ha concluido? Aceptando el Gobierno Vasco la financiación,
y con ella, la aplicación del modelo estatal que han acordado
en Madrid CC.OO, UGT y la Patronal. El Consejero de Educación
de EA ha tardado once meses en recibirnos para poder hablar de HOBETUZ
y de su futuro. Estaba muy ocupado para recibirnos. El resultado
de ese reunión ha sido clarificador y frustrante: deja de
haber conflicto político con Madrid en relación a
la formación continua.
Esta aceptación del Gobierno Vasco supone
varias cosas: la primera, que le trae sin cuidado la opinión
de la mayoría sindical vasca (eso no es novedad); la segunda,
que acepta las posiciones que defienden CC.OO, UGT y CONFEBASK poniendo
la Formación Continua en la CAPV al servicio de la financiación
de sus estructuras, y la tercera, que renuncia a la posición
política que hasta ahora mantenía, devaluando la reclamación
sobre el contenido competencial del Estatuto vigente. Un viaje con
resultado patético.
Por eso decimos que el Gobierno español tiene tomada la medida
al Gobierno Vasco y sabe que juega de farol. Basta emitir un juicio
sobre lo que de verdad están haciendo. En política
hay que creer en lo que se ve, y lo que está sucediendo nos
indica que el debate en sede institucional sobre la superación
del marco, el ejercicio del derecho a la consulta, y la aparente
discrepancia sobre la transversalidad que ha planteado el consejero
Azkarraga, es pura retórica y escenificación. Quienes
en materias como la formación continua son incapaces de sostener
una posición política para que Madrid cumpla con lo
que debe y actúan así, no tienen credibilidad. Buscan
el acuerdo con el Estado en las claves que el Estado desea. Eso
es lo que han hecho el Departamento de Educación (EA) y el
Gobierno Vasco. No sólo no tienen ninguna voluntad de sumar
con aliados reales para confrontar legítima y democráticamente,
sino que a este Gobierno le terminan estorbando las reglas de juego
del respeto a las mayorías sindicales porque impedirían
el desarrollo de ese modelo en la CAPV. Y como les estorban, las
cambian de manera antidemocrática. Propagandas aparte, esto
es lo que hace este Gobierno.
De nuevo, y no por casualidad en un tema social,
el Estado y aquellos que sí tienen posición férrea
y de bloqueo han conseguido que veamos las debilidades políticas
del Gobierno Vasco. ELA, respecto de esta manera de hacer política,
quiere dejar claro que marcamos nítidas distancias y que
al debate mediático sobre presuntas diferencias estratégicas
dentro del nacionalismo institucional no le podemos reconocer –en
función de los hechos- ninguna credibilidad porque nada tiene
que ver con las políticas reales que ese mismo Gobierno está
haciendo. El resultado final, que es el que cuenta, es desalentador:
el Gobierno Vasco, carente de pulso político y cambiando
su posición en materia de formación continua, acepta
convertirse en una Administración descentralizada de Madrid
para hacer aquello que allí se decida, procediendo para ello
a cambiar las reglas de juego vascas. Para ELA eso es inaceptable.
|