Crónica
desde la barbacana:- La ligereza y la política
Eneko Gumuzio
Ya lo ha dicho Zapatero, aunque pocas dudas quedabn.
Su prioridad no es hacer frente a la crisis económica, sino
poner a Patxi López al frente del Gobierno Vasco. Nadie duda
de que sea legítimo para el partido que espera en la oposición
aspirar a suplantar al partido gobernante. Lo que podemos preguntarnos
los gobernados es si cambiarían las cosas en caso de que
se produjera la alternancia en Ajuria-Enea.
Afirman con total rotundidad los portavoces del socialismo español
que Ibarretxe no tiene más que una cosa en la cabeza: la
consulta. El elefante blanco a batir no es el centenario partido
nacionalista, sino aquel que plantea negro sobre blanco las insuficiencias
democráticas del actual marco jurídico.
A esas cuestiones de esencias, como les gusta decir, los socialistas
hablan y no callan acerca de la política de las cosas, del
bienestar de los ciudadanos, de los derechos a conquistar y defender.
La práctica política del PSOE nos demuestra que tales
aseveraciones no pasan de la retórica barata. Tercamente,
las estadísticas reflejan que las comunidades históricamente
gobernadas por los socialistas penan en los últimos puestos
del Estado en desarrollo económico y bienestar ciudadano.
Incluso ahora, cuando la crisis comienza a mostrar su peor cara
con despidos, suspensiones de pagos y expedientes de regulación
de empleo, los esencialistas vascos parecen estar mejor preparados
y sufren menos daño que las benefactoras comunidades socialistas.
No es de extrañar en un partido cuyo máximo responsable
se ha dedicado a negar la evidencia con fines electorales. Cabría
también preguntarse cuánto nos va a costar a los ciudadanos
la falta de acción del gobierno socialista a la hora de actuar.
Solamente en un contexto como el actual, con un nacionalismo dirigido
con personajes casi tan livianos como los que nos gobiernan desde
Madrid se explica que Zapatero y López continúen campando
por sus fueros mediáticos. Evidentemente, si un altísimo
responsable político nacionalista viaja a Estados Unidos
a contarle a la administración Bush la verdad de la situación
vasca, no estará en disposición de desenmascarar la
desfachatez del PSOE. Tal vez sea mejor viajar y hablar con un representante
de cuarta fila de una administración que cesará dentro
de cuatro meses que ponerse el buzo de trabajo y desmontar la precampaña
socialista.
Es penoso comprobar que los principales dolores de cabeza a Zapatero
le vengan desde el Partido Socialista Catalán. Si los responsables
nacionalistas se pusieran las pilas en lugar de competir en ligereza
con el gobierno español los socialistas no cacarearían
con tanto garbo.
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