Estado
de excepción
Xabier Arzalluz
Hubo un tiempo en el que Juan Maria Atutxa deslumbró
a España. Su decidida política contra ETA despertó
oleadas de admiración y de adhesión a su persona.
Se le llamaba de muchas regiones y ciudades españolas para
oírle, verle y estrechar su mano. Se le hacían homenajes.
Se escribían artículos sobre él con titulares
elogiosos… Fue durante mucho tiempo el vasco más popular
entre los españoles. Hasta que un día dejó
de hacer caso a determinadas instrucciones de Madrid en las que
se le requería, como Presidente del Parlamento Vasco, disolver
el grupo parlamentario de HB. Y ante su obligado incumplimiento
pasó de un golpe de héroe a villano.
Atutxa y los demás representantes del tripartito
consideraron impropio el requerimiento del Tribunal Supremo, y se
interpuso una querella por desobediencia contra ellos ante el Tribunal
Superior en la Comunidad Autónoma, que les absolvió,
hasta que un colectivo de extrema derecha llevó el caso al
Supremo quien, contra todo pronóstico pero con toda lógica,
los ha condenado a despecho de su propia y reciente doctrina aplicada
en el caso Botín. Como decía el propio Atutxa, “con
sorpresa por lo que hemos escuchado esta mañana de la defensa
y del fiscal… Pero por otra parte todo cabe esperarse de unos
intereses que van más allá de lo que es la aplicación
de la justicia, como ha podido comprobarse”. Dice también
que con el fallo “la propia Sala del Supremo se contradice
respecto a lo que dictaminó en Diciembre en el caso Botín”
Pero en España Botín es Botín,
entre otras cosas el gran valedor del Sr. Aznar en los foros internacionales,
especialmente en la City londinense, y Atutxa es Atutxa, sobre todo
cuando su caso va a establecer jurisprudencia de cara al próximo
enjuiciamiento de Ibarretxe al que hay que eliminar a toda costa.
En esta España en la que la Constitución
es la nueva Biblia, y el “Estado de Derecho” la base
de todas las virtudes políticas, que nos la repiten todos
los días para justificar y arropar todas sus fechorías
y facherías, especialmente aquellos que durante cuarenta
años nos ensordecieron igualmente con aquel otro sonsonete
de las “podridas democracias occidentales” sin reconocer
nunca que Estado de Derecho y Constitución son lo mismo que
“democracia occidental”.
Y los otros, los demócratas de siempre, los
“monárquicos” de siempre, los que están
en contra de toda violencia pero que se hincharon de champagne cuando
lo de Carrero Blanco, inventaron el GAL y anduvieron en alegre “biribilketa”
delante de la cárcel de Guadalajara para que los que estaban
dentro se sintieran apoyados y no delataran al Sr.X; los demócratas
de toda la vida que aceptaron el art. 8º de la Constitución
y la Ley de Partidos, que han descubierto al Zapatero del “buen
rollito”, como dice Ibarretxe, y al fenómeno de Pérez
Rubalcaba, el mago santanderino que en cuestión de días
ha conseguido tapar toda sombra de negociación con ETA, hasta
después de las elecciones, cazando a dos etarras de Lesaka
que tras “hábiles interrogatorios” han resuelto
todos los casos pendientes, como el atentado de Barajas, paseándonos
a un presunto Sarasola captado presuntamente por las cámaras
de aparcamiento de Barajas y a quien no reconoce ni su madre, pero
cuya identidad y autoría son indiscutibles por los detalles
que él mismo ha contado, dejando de lado que todos esos detalles
ni ninguna de sus declaraciones tienen valor alguno probatorio desde
el momento en que han mediado torturas, flagrantes por el apresurado
ingreso en el Hospital del presunto confesante …
Dice el editorial del ABC hoy mismo, bajo el título
de “ELECTORALISMO CONTRA ETA”, "Todos los mecanismos
se activan a la vez. Hay que ser muy ingenuo para aceptar sin sospecha
alguna que donde antes no había pruebas suficientes aparezcan
ahora todas juntas, cuando sólo falta mes y medio para las
elecciones” Se refiere a la ilegalización de “los
sicarios de segundo orden” de HB, como dice Zarzalejos,
Y no hablemos de los islamistas radicales detenidos
en última instancia, a punto de atentado, en Barcelona, “sin
explosivos ni artefactos con la suficiente potencia destructiva”,
sin declaraciones de los detenidos ni existencia de documento alguno,
basándose la acusación “en la declaración
de un testigo protegido…” Pero Rubalcaba ha recordado
clamorosamente el brutal atentado de Atocha que hace cuatro años
costó las elecciones al PP. ¡Que es lo que importa
para las elecciones!
¡Hasta Grapos ha encontrado y apresado el Sr.Pérez
Rubalcaba en última instancia!, por no hablar de los borrokillas
de Lea-Artibai, y hoy mismo a Galarraga, un individuo largamente
perseguido, y capturado no en Carcasona o en La Rochelle, sino en
la propia Urruña. Vamos, un regalito de la policía
francesa, o del Sr. Sarkozy que, entre Carla y Bruni, ha visitado
fugazmente Iparralde, dejándonos graciosamente la acusación
de “racistas”, en recuerdo, tal vez , del Sr. Gobineau
No hay solución a la cuestión vasca.
Prometen y no cumplen. Ponen y quitan. Hacen y deshacen. Nada hay
seguro, ni el Estatuto ni el Concierto, ni el euskera ni el Lehendakari.
Ha llegado el momento de que nos examinemos y miremos uno a otro
en público y digamos de una vez que para mantener mínimamente
nuestro ser de vascos no hay otra vía que la de nuestra propia
estatalidad, aunque estemos sometidos a una “Constitución
a la turca”.
Estamos ante la inminente independencia autoproclamada
del Kosovo. La que se decía imposible. No es que Kosovo tenga
nada que ver con los vascos. Es, simplemente, que a los nacionalistas
españoles se les han ido de las manos todos y cada uno de
los argumentos que ponían en nuestro camino. Ya sólo
les queda la fuerza bruta, el art. 8º. Y ésa ya no vale
en estos tiempos para solucionar conflictos.
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