El
silencio de Egibar.- Crónica desde la barbacana
Eneko Gumuzio
Es cuestión de días, porque los temas
importantes de Estado no cogen vacaciones. Previsiblemente, durante
este mes de Agosto el Tribunal Constitucional mandará a vía
muerta la Ley de Consultas aprobada por el Parlamento vasco. Aquellos
que en el mundo nacionalista no veían con buenos ojos el
planteamiento crudo y claro del derecho del pueblo vasco a decidir
su futuro respirarán aliviados.
Podrán organizarse manifestaciones, recogidas de firmas y
todo tipo de acciones de protesta, pero el resultado final no ha
de cambiar: el nacionalismo institucional acatará lo decidido
por los tribunales españoles.
Mientras tanto, el proyecto recibe el mejor apoyo político
posible: el alcalde de Bilbao debate y rebate por tierra mar y aire
a todos aquellos que critican su salida de pata de banco radiofónica,
dando pábulo a quienes dicen que el proyecto levanta ronchas
en los ambientes más tibios del partido de Sabino Arana.
Por su parte, el Diputado general de Bizkaia hace juegos del dije-digo-diego
acerca de sus críticas al proyecto y a quienes lo patrocinan.
Urkullu y Ortuzar, anuncian el fin de camino una y otra vez. Y,
mientras tanto, no son pocos los nacionalistas que se preguntan:
¿dónde está Egibar?
Porque si alguien ha defendido al Lehendakari y sus postulados durante
años ha sido el ex-portavoz del EBB. Y si alguien podría
poner negro sobre blanco lo que muchos nacionalistas de a pie piensan
y nadie dice es el parlamentario de Andoain.
Nadie ha desautorizado públicamente a los criticones y estamos
seguros de que éstos tampoco han recibido ningún tipo
de reconvención privada. Es evidente que hay dirigentes nacionalistas
que apoyan el proyecto con la boca pequeña y que esperan
su momento para dar un golpe de timón hacia aguas más
templadas. Estos voceros cumplen su labor de lebreles.
Lo preocupante no es que algunos tengan estas opiniones y las difundan
a voz en grito. Tampoco lo es que haya quien apoye al Lehendakari
con un rumor entre viaje y viaje. Lo verdaderamente preocupante
es que haya quien esté de acuerdo con lo planteado por el
tripartito y permanezca callado. Ese silencio abunda en la hipótesis
de que el PNV apoya a Ibarretxe solamente como activo electoral
y no como líder político capaz de iniciativa.
Podrá contestársenos diciendo que en aras a la unidad
del Partido los más radicales se mantienen en silencio a
fin de que no se siegue la hierba bajo los pies de Ibarretxe, pero
no parece que personajes locuaces como Azkuna estén por la
labor de mantener una mínima unidad en las filas. Y tampoco
parece que quienes debieran mantener el orden interno quieran o
puedan hacer callar a quienes tanta afición tienen por hablar.
Un esfuerzo de unidad se hizo suspendiendo los actos de San Ignacio
en Mutriku y acudiendo a Bilbao. En Mutriku se conmemoraba el aniversario
del PNV desde bastante antes de que Imaz y Egibar pugnaran por la
presidencia del EBB. Ese es el acto tradicional y no el que se celebra
en Bilbao desde hace unos pocos años a esta parte. Si el
silencio y la cesión son interpretados como debilidad cabe
preguntarse si no será mejor empezar a hablar alto y claro.
No sea que a causa de ese silencio se malinterprete lo que piensan
tantos y tantos nacionalistas de a pie.
enekogumuzio@izaronews.com
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