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pedagogía
En el blog de Rafael
Reig
Al parecer todo el mundo está escandalizado porque De Juana
ha cumplido la pena que se le impuso. Si vamos a exigir que se endurezca
aún más el Código Penal en los asuntos que
nos afectan, propongo que se reduzca a una hoja que diga: todo individuo
al que se le pruebe una acción punible cumplirá la
condena que determine la víctima o víctimas de su
acción. Y nos ahorramos el rollo patatero de jueces, abogados,
etc. Además, nos daríamos el gustazo de satisfacer,
amparados por la ley, nuestra insaciable sed de venganza. Cuando
acabemos de dar el merecido escarmiento a De Juana, allá
por 2050, me pido exigir la revisión de los casos en los
que se han visto involucrados, para inmediatamente salir de rositas
tan ricamente, los señores Albertos, Botín, Ybarra
y compañía.
MARIO L. SELLÉS MADRID
El propio Tribunal Supremo, aunque los dejó
libres (y cómo no), señaló que los actos de
Botín y Corcóstegui “transgreden ostensiblemente
los topes máximos de la ética” y que “pueden
repugnar socialmente”. ¿Dónde estaban entonces
Zapatero y Fernández de la Vega? No les oí decir,
como ahora, que les repugnaban los dos banqueros, al contrario:
siguieron agasajándoles. Tampoco les oí decir que,
si la ley no castiga una acción repugnante y contraria a
la ética, se debería cambiar la ley. Tampoco prometieron
“vigilar” a los banqueros. Como diría él
mismo, entonces Zapatero y la Vice “no las piaban”.
Y desde luego ni Botín ni Corcóstegui dieron la menor
muestra de arrepentimiento ni pidieron perdón a sus víctimas.
¿Hablamos de “los amigos del rey”, como los Albertos
o Manuel Prado y Colón de Carvajal, o mejor no seguimos?
Si un delincuente cumple su condena, se debe facilitar
su reincorporación a la sociedad. ¿Es razonable acosarle,
construir imputaciones y promover una atmósfera de hostilidad
y persecución, que es lo que están haciendo las autoridades?
A mí me parece una brutalidad la idea de que alguien merece
la cárcel y, a partir de ese convencimiento previo, sólo
se trata de encontrar la forma de ponerle entre rejas, sea la que
sea, al margen de la ley.
Para mí la pregunta es: aparte de que sea
verano, ¿por qué el Gobierno echa tanta leña
al fuego? ¿Sólo para apaciguar a los españoles
de bien de Rajoy, esos que arreglaban todo esto en dos patadas?
¿O quizá para demostrarnos a los demás que
el imperio de la ley es una filfa? Es decir: que es la ley la que
se retuerce y adapta (o se modifica) para someterse al imperio del
que manda, y no el poder el que se ve limitado por la ley. ¿Quizá
quieren demostrarnos que, cuando hay “voluntad política”,
la autoridad hace lo que le da la gana y la ley es papel mojado?
Instructiva lección, en verdad: la legendaria pedagogía
de Zapatero.
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