El
ruido y las nueces
Antxon Arrizabalaga
Demasiado ruido para tan pocas nueces lo que nos
propone el lehendakari. Es lamentable que un gobierno deje en manos
de la iniciativa individual la respuesta a una vulneración
de los derechos fundamentales de los ciudadanos a quienes representa.
Lo lamento profundamente pero esto suena al mayor de los ridículos,
pues basta que aparezca el cascanueces para que acabe el concierto.
En mi opinión no son reconocibles como los herederos del
Gobierno de José Antonio Aguirre.
Me parece grave que sean un gobierno y un parlamento
los que no sabiendo hacer valer lo que los ciudadanos les confían,
nos propongan el envío de un volumen importante de recursos
a un Tribunal de Derechos Humanos Europeo, que suele resolver pasados
cinco años, y concebido para dar amparo al individuo que
se ve solo, avasallado por la prepotencia de un poder determinado,
que le vulnera sus derechos fundamentales. No lo digo porque los
vascos no tengamos razones para recurrir al Tribunal, sino por la
impotencia que produce el que nuestras instituciones, democráticamente
elegidas, no sean capaces de ejercer la soberanía que se
les ha confiado.
Y estamos ante lo de siempre, el llamado nacionalismo
democrático es incapaz de plantear y materializar una alternativa
real para la población vasca. Solo se dedica a denostar a
aquellos que mantienen una ilusión de independencia, mientras
ellos se entretienen excesivamente en los intereses de unos pocos.
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