Obedecer
pero no cumplir… pero ¿acatar?
Koldo Azkue
La reacción del Gobierno Vasco ante la ya
esperada sentencia del Tribunal Constitucional español ha
sido rápida. La denuncia del absoluto desprecio al Parlamento
Vasco y del atropello democrático que implican, ha sido pareja
a las dudas que el Gobierno Vasco manifiesta en su Declaración
del 12 de Setiembre sobre la calidad del sistema democrático
español.
Su llamamiento a defender nuestro "derecho
a ser consultados para decidir nuestro propio futuro", supongo
que lleva implícito el defender también "nuestro
derecho a decidir nuestro propio futuro", es decir, nuestro
derecho a la autodeterminación y no solamente el derecho
a “ser consultados” pero sin derecho “a decidir”.
Porque si es así y no se pretende jugar con las palabras
y con los ciudadanos vascos, también de acuerdo.
Pero debo manifestar mi desacuerdo con el párrafo
que da comienzo a la Declaración:” “Acatamos
pero no nos resignamos”.
¿Qué ha quedado de aquel valiente
“obedecemos pero no cumplimos” que le plantaban en la
cara al poder español nuestras autoridades cuando entendían
que cometían contrafuero?
Porque OBEDECER, según la Real Academia Española
de la Lengua, idioma en que he leído la Declaración,
significa CUMPLIR LO QUE SE MANDA, sin más. Cuando la fuerza
se impone no queda a veces otra salida, hasta que lleguen mejores
tiempos. Pero ACATAR, según la citada RAE, significa ACEPTAR
CON SUMISION UNA AUTORIDAD O UNAS NORMAS LEGALES. Y en sumisión,
lleva ya demasiado tiempo nuestro Pueblo Vasco.
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