Indar
Pilulak
Ametzazurra
.- Las últimas normas que está promoviendo el Gobierno
Vasco para hacer posible que los vascos, sea cual sea el idioma,
de los dos oficiales que elijan para expresarse, puedan desenvolverse
con naturalidad en su vida diaria, están recibiendo duras
críticas desde aquellos ámbitos sociales capitaneados
por el PSOE y el Partido Popular, que se están movilizando
a tope para hacer imposible la materialización de ese objetivo.
El contexto en el que se está produciendo esta movilización
es el generado por el manifiesto promovido por UpyD, el partido
de Rosa Díez, denunciando “la persecución”
que sufre el castellano en las comunidades con lenguas propias.
Por ejemplo, en el ámbito escolar, esos partidos se mueven
entre bambalinas para impulsar a aquellos colectivos, casi todos
ellos creados “ad hoc” recientemente, que exigen que
la enseñanza de sus hijos sea única y exclusivamente
en castellano.
Sin entrar en otro tipo de valoraciones de tipo político
o técnico educativo, lo que quiero destacar en este punto
es la insolidaridad y el profundo deseo de imposición que,
en mi humilde opinión, se encierra detrás de esa exigencia.
Mi reflexión es sencilla: esos ciudadanos (y esos partidos
políticos que les apoyan, no lo olvidemos) que exigen educar
a sus hijos exclusivamente en castellano, es obvio que no desean
que sus hijos, cuando sean adultos, sepan euskara. Por tanto, esos
ciudadanos que ahora exigen esto, serán los mismos que, dentro
de diez o quince años, cuando sus hijos sean adultos, se
movilizarán como lo hacen hoy para exigir... que no se pueda
pedir el conocimiento del euskara para acceder a un puesto de trabajo
en la Administración. La deducción, a partir de aquí,
es fácil de hacer: para estos ciudadanos, la Administración
vasca (y con ella la mayor parte de los distintos ámbitos
sociales) ha de utilizar de forma exclusiva el castellano, expulsando
al euskara de un ámbito, el administrativo, que forma parte
ineludible de la vida cotidiana de todo ciudadano.
Si tenemos en cuenta que los brazos de la Administración
alcanzan hoy todos los ámbitos de la vida social, desde la
sanidad a la cultura, desde la educación a la seguridad,
es fácil deducir cuál es el objetivo último
de quienes, presentándose ahora como víctimas, nada
menos, exigen expulsar de la educación de sus hijos al euskara:
cerrar al euskara todas las puertas de la sociedad, condenándolo,
como en el franquismo, al ámbito de lo privado como único
entorno de supervivencia.
Para estos colectivos, que como digo están férreamente
apoyados en todos los sentidos por el PSOE y el PP de la “España
Plural”, la idea de que todos los vascos puedan dirigirse
a su Administración en cualquiera de nuestros dos idiomas
oficiales no es un objetivo deseable. Lo que ellos desean es la
prevalencia, exclusiva y unilateral, del castellano. Y, por supuesto,
la muerte, lenta pero segura, del euskara. No creen en la convivencia
armónica entre diferentes. Para ellos, eso de la transversalidad
no es más que un argumento que utilizarán mientras
les sea útil en su pugna por debilitar socialmente a quienes
defienden una identidad nacional vasca, pero jamás han creído
en ella. Y una vez más, al igual que Rosa Díez, Savater
o El Mundo desde Madrid, utilizan el enfrentamiento lingüístico
para conseguir sus objetivos políticos. Una cuña más.
.- Esta mañana ha sido entrevistado en Radio Euskadi Rodolfo
Ares, preboste de la franquicia vasca del PSOE de Zapatero, y de
nuevo miembro de su ejecutiva federal. Ha dicho cosas interesantes,
pero sonoramente chirriantes, que me llevan a pensar que, o bien
nos toman por tontos, o se saben tan dueños de la situación
que ya ni se molestan en ser discretos sus apreciaciones.
Por ejemplo, ha dicho que lo que dijo hace unas fechas la señora
Garmendia, a la sazón ministra española de Ciencia
e Innovación -a saber, que el gobierno español no
piensa traspasar a las instituciones vascas las competencias de
I+D que, según reconoció expresamente, le corresponden
en virtud del Estatuto de Gernika-, lo dijo únicamente “a
título personal”. Y por esto pienso que el señor
Ares nos toma por tontos: ¿cómo demonios va a hablar
a título personal la señora ministra en una rueda
de prensa que estaba ofreciendo en virtud de su posición
de ministra del gobierno español? Entonces, ¿cuándo
demonios habla en calidad de ministra? ¿cuando se acuesta
por las noches?
No, señor Ares. La señora Garmendia lo dijo alto y
claro, y lo dijo en calidad de ministra del Gobierno de España,
y comprometiendo con ello a todo el citado gobierno y a su presidente.
Si ha metido la pata, reconvénganla como corresponde. Pero
a los ciudadanos, al menos a los vascos, no nos tome por idiotas.
Sin embargo, con todo, la declaración que más me ha
sorprendido, de las que ha hecho el señor Ares esta mañana,
ha sido otra. En un momento de la entrevista se ha llenado la boca
asegurando que el PSOE está plenamente dispuesto a sentarse
con los partidos vascos para negociar el futuro del País
Vasco, de forma que cada partido pueda plantear la opción
que considere oportuna, sea la que sea. Sin embargo, ha dicho, lo
que el PSOE no va a negociar va a ser la autodeterminación.
Como ha asegurado, no lo ha negociado con ETA, no lo ha negociado
con la Izquierda Abertzale, no lo ha hecho con el PNV, y no lo va
a hacer con Ibarretxe, “porque no creemos en ese camino”.
Como digo, me ha chocado, no su posición, que ya es conocida,
sino lo torpe de su argumentación. De inmediato, me ha venido
a la mente que un partido como el PNV -pero también EA o
Aralar, por ejemplo- podía decir algo parecido: que están
dispuestos a sentarse con los partidos españoles para negociar
el futuro de Euskadi, de forma que cada partido pueda plantear la
opción que considere oportuna, sea la que sea... pero que
no están dispuestos a negociar que Euskadi forme parte del
estado español, “porque no creemos en ese camino”.
Llegados a ese punto, en el que todos los partidos se muestran partidarios
de negociar todo, todo, todo, excepto aquello que es justamente
la clave del problema, ¿qué es lo que nos espera?
¿que nos manden los tanques? ¿que nos apliquen el
155? ¿nos declaramos mutuamente la guerra?
El señor Ares está dispuesto a negociar el futuro
de Euskadi, pero siempre que los vascos aceptemos previamente que
de ese futuro quede excluido el reconocimiento de la existencia
del pueblo vasco, la igualdad real entre el euskara y el castellano
como idiomas oficiales de los vascos, la posibilidad de disfrutar
de selecciones deportivas oficiales propias, o una fórmula
de bilateralidad que haga posible aquel “no imponer, no impedir”.
Siempre que los vascos aceptemos estas condiciones previas, el señor
Ares y sus jefes estarán, por supuesto, dispuestos a alcanzar
un acuerdo sobre el futuro de Euskadi ... que una vez firmado y
refrendado por la sociedad, éllos se sentirán libres
de cumplir o no, según su unilateral deseo, como ocurrió
con el Estatuto de Gernika.
|