Cada
uno en su sitio
Joxerra Bustillo en Azogeak
El nombramiento de Josu Jon Imaz como presidente ejecutivo de Petronor
no es una broma. Ni siquiera un chiste malo. Se trata de la confirmación,
una vez más, de algo que todos sabemos. En este país
existe una tupida maraña de intereses político-empresariales
que conecta directamente con Sabin Etxea. Ya sea mediante empresas
como Euskaltel o BBK, ya sea por medio de Iberdrola o Gas Natural,
lo cierto es que destacados personajes del nacionalismo tibio encuentran
acomodo en los consejos de administración de grandes empresas
sin mover una ceja.
Todos conocemos casos como los de José Antonio
Ardanza o José Alberto Pradera, recompensados, tras sus servicios
en la primera línea política, con golosos puestos
y espléndidos honorarios. Sin embargo, puede que en el caso
de Imaz las cosas sean aún más retorcidas y la operación
esconda algo más. Y es que el salto de la política
a la empresa lo ha dado en muy poco tiempo, tal vez mediante un
engrase catalán. Ya se sabe que Imaz y Artur Mas son grandes
amigos y que CiU tiene grandes intereses en empresas de largo aliento
como Repsol, Gas Natural o La Caixa. Imaz ha jugado un activo papel
en proyectos de fusión del sector energético, en especial
en relación aI Iberdrola, así como en la operación
de compra de Scottish Power por la eléctrica bilbaina.
Pero aún hay más. El aterrizaje de
Josu Jon Imaz en Petronor, una empresa que está absolutamente
controlada por la multinacional española Repsol y cuyo perfil
vasco debe consistir en lo de Petróleos del Norte, había
estado precedido de la llegada a la misma, como jefe de comunicación,
de Luis Alberto Aranberri Amatiño. Para quien no lo conozca,
hay que decir que Amatiño es un periodista jelkide de larga
trayectoria, que ya acompañó a Imaz en la consejería
de Industria de Lakua y en Sabin Etxea. Ha sido concejal en su Eibar
natal, encabezando la lista del PNV, y conoce muy bien las entretelas
de la política vasca.
Otra cuestión a considerar es que en estos
momentos Repsol-Petronor aborda un proyecto de ampliación
de sus instalaciones de Muskiz y Abanto, con el fin de añadir
a las misma una planta de coke. Un proyecto que ha sido muy criticado
por los vecinos de la zona, cansados de vivir al lado de semejante
complejo petroquímico, el segundo del Estado español.
Ahora bien, la agenda de contactos de Imaz puede que sirva para
allanar el camino a la ampliación de las instalaciones, ya
que, como ha señalado su antecesor en el puesto, conoce muy
bien el tejido económico y social vasco. Vaya que si lo conoce.
Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio.
A Joseba Arregi en el PSOE y a Josu Jon Imaz en Petronor. Puede
seguir esforzándose haciendonos creer que su dedicación
principal es "hacer país", pero nosotros sabemos
perfectamente que su mayor preocupación vital es engordar
el bolsillo y dotarse de un saneado patrimonio, gracias a las relaciones
tejidas en 13 años de dedicación a la alta política.
Con razón se queja ahora Arzalluz de que
el de Imaz es un mal ejemplo para los jóvenes. La pena es
que cuando él estaba al frente del partido no parece que
hizo demasiados esfuerzos en segarle la hierba a toda esta generación
de egitxus, convertidos hoy en día en ejecutivos agresivos
al servicio de un nacionalismo de corto alcance. Urkullu, Bilbao,
Ortuzar... son de la misma pasta que Imaz y para todos ellos la
palabra consulta antes les remite a echar una ojeada a su cuenta
corriente, que a la idea de un referéndum por la autoderminación.
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