Campeones
y olé.- Crónica desde la barbacana
Ya está. La selección española
es campeona de Europa y al nacionalismo español no habrá
quien lo aguante.
Perdonen ustedes. ¿Quién ha hablado
de nacionalismo español? Ese engendro no existe. En España
no hay nacionalismo, sino normalidad, locutores que tararean el
himno ayer franquista y hoy demócrata de toda la vida para
celebrar los goles de “la Roja”. No hay tópicos
de taberna para despreciar a los contrincantes deportivos, no hay
periódicos que derrochan testículos de toro entre
sus páginas.
Ironías a un lado, no hay nada que objetar
cuando un combinado o deportista español consigue un éxito
deportivo en buena lid. Lo que no hay quien soporte es el derroche
de patrioterismo que exhudan los españoles las escasas veces
que los hados deportivos les son favorables. No es de extrañar
que haya infinidad de nacionalistas que deseen fervientemente la
derrota de las escuadras españolas para evitarse esas ínfulas
rojigualdas que pueden durar semanas.
Estamos seguros de que Iñigo Urkullu verbalizaba
los sentimientos de muchos nacionalistas de diferentes tendencias
cuando se manifestaba a favor de la victoria de Rusia frente a España
hace unos días. Tenemos el convencimiento de que expresaba
su pensamiento íntimo compartido por muchos nacionalistas
de a pie. Lo que no esperaba el presidente del EBB es el huracán
que provocaron sus palabras. Nada de extrañar conociendo
el percal. No hace mucho tiempo que Xabier Arzalluz encabritaba
a la opinión pública española diciendo alto
y claro lo que sentían y deseaban los nacionalistas. Josu
Jon Imaz, su sucesor, prefería y prefiere aún hoy
enamorar a los españoles y encabritar a los nacionalistas
con sus soflamas.
Pero en lugar de aguantar el chaparrón, explicar
sus palabras o encastillarse en lo dicho, Urkullu ha preferido recular.
“Que gane el mejor” ha declarado, para evitarse más
problemas y “Ya está bien con lo de la selección
española”. Se creerá Urkullu que se va a evitar
que le sigan apaleando en la prensa española y se creerá
también que va a marcar territorio nacionalista pasando desapercibido
entre los talibanes rojigualdos mediáticos. Mucho más
y durante más tiempo ha recibido el Lehendakari Ibarretxe
y aún estamos por oír una queja por su parte.
Y si con una cuestión en el fondo tan banal
como es el futbol el presidente del EBB no ha mostrado columna vertebral
ni capacidad de mantener criterio propio ante la marejada mediática,
mejor no ponemos negro sobre blanco la resistencia que puede oponer
a lo que se está preparando ante lo aprobado el pasado viernes
en el Parlamento vasco. En Madrid están ya frotándose
las manos.
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