Consulta
y diáspora vasca
Prof. César Arrondo.- Universidad Nacional de La Plata
El Parlamento vasco, en uso de las atribuciones
que le competen, ha puesto a consideración del pleno, el
proyecto de ley que posibilita la realización de una consulta
en la Comunidad Autónoma Vasca, la cual, está prevista
para el 25 de octubre de 2008. La iniciativa ha sido aprobada por
34 parlamentarios de los siguientes grupos políticos: PNV,
EA, Aralar, IU, a lo que hay sumar, 1 voto del grupo parlamentario
EHAK, mientras que 33 parlamentarios en representación del
PP y PSE, votaron en contra del proyecto de Ley, registrándose
además, 7 abstenciones del grupo parlamentario EHAK. Lo sucedido
en el Parlamento vasco, es un nuevo avance de la hoja de ruta propuesta
en su oportunidad, más allá, de las constantes amenazas
que provienen del nacionalismo constitucional español, como
está última, que seguramente pretenderá en
vano, ilegalizar la consulta aprobada por el Parlamento vasco.
Una convocatoria Institucional a un pueblo y por
el tema que resulte pertinente consultar, no hace más que
fortalecer y profundizar el funcionamiento de los sistemas democráticos
modernos, en los cuales, se van imponiendo paulatinamente las formas
semidirectas de democracia, y los derechos de los ciudadanos a peticionar,
en definitiva, a ser parte activa de las grandes decisiones que
necesitan del aval del conjunto.
Desde la diáspora, se sigue con atención
la actualidad vasca, y en estos días este proceso en particular.
Otras naciones sin Estado, cuando se encontraban intentando solucionar
sus problemas de naturaleza política, como por ejemplo los
irlandeses y Armenios. Sus diásporas tuvieron un papel fundamental,
tanto en el desarrollo las acciones políticas concretas,
como en la tarea de informar y crear conciencia sobre el problema
político en sus respectivos países de acogida.
En el caso particular de la diáspora vasca,
la misma, tiene una muy buena implicación en Europa, América,
Australia y Asia, si bien, debemos distinguir entre la diáspora
en general y la diáspora legalmente organizada. Por dar un
ejemplo, en la República Argentina, existen unos 90 centros
vascos, y se calcula que la masa de asociados de los mismos, asciende
a unas 30.000 personas. Por otro lado, los estudiosos del tema,
afirman que en Argentina viven unos 3 millones de personas que tendrían
al menos un apellido vasco. Si realizamos la sumatoria del total
mundo, nos encontraremos ante un dato contundente, sobre la importancia
que puede tener en estas circunstancias y en tantas otras, este
fenomenal potencial humano, cultural y político, al cual,
habría que asignarle un rol, a partir de la puesta en marcha
de políticas activas, como parte de un dinámico “Looby
Internacional Vasco”, ya que al menos, en los discursos de
circunstancia, se los considera el octavo Herrialde de Euskal Herria.
Como la consulta se llevará adelante en la
Comunidad Autónoma Vasca (Gipuzkoa, Alava y Bizkaia), sería
tarea del Ejecutivo vasco, imagino que a través de Acción
Exterior, o de quien corresponda, de donde provengan estas necesarias
políticas. En este sentido, el Parlamento vasco les ha otorgado
una fundamental herramienta: la Ley 8/1994, aprobada el 27 de mayo
de 1994, la misma, regla las relaciones entre las colectividades
y los centros vascos del mundo y la Comunidad Autónoma Vasca.
Creo que resulta de gran responsabilidad patriótica trabajar
con la mayor energía, día a día, de aquí
hasta el 25 de octubre, y en los sucesivos desafíos, como
así también, que en el bloque abertzale no sobra nadie,
y que hay que aumentar la tensión de la diáspora mundial
vasca, la cual, podría en adelante tener un doble rol:
El primero: a partir de la implementación de una tarea docente
de esclarecimiento sobre el origen y actualidad del conflicto vasco.
Esta acción política se debería realizar tanto
en las casas vascas, las universidades, las sociedades civiles y
culturales, medios de comunicación social y con grupos de
ciudadanos y ciudadanas de cada uno de los países donde hay
presencia vasca, esta funcionaría al unísono, como
un “armónico looby vasco”, con el objetivo de
poner en marcha, una corriente de opinión favorable, a favor
de la causa nacional vasca en el mundo.
El segundo estaría íntimamente ligado con el resultado
de la consulta.
a) En cada uno de los países que forman parte de la diáspora,
se debería llevar adelante una campaña activa en favor
de la consulta, con el fin de comprometer a aquellos que ejercen
sus derechos políticos como residentes en el exterior, a
participar de la consulta en forma masiva.
b) En cuanto al resto de los miembros de la diáspora, los
socios de centros vascos, pero que por su condición de hijos,
nietos, bisnietos, etc. de vascos nativos, y que como consecuencia
de las diferentes oleadas migratorias al mundo, ostentan la nacionalidad
de los países de acogida, también podrían participar
de la consulta, si tomamos como referencia la ley 8/94, que establece
tanto el reconocimiento de las casas vascas, como así también,
la actualización de permanentes de sus censos. En este sentido,
quienes cumplan con estos requerimientos antes mencionados podrían
participar de la convocatoria del 25 de octubre, partiendo de la
base que cada casa vasca constituye una comunidad vasca organizada
o pueblo de la diáspora, y que los asociados son los habitantes
que pertenecen a esa comunidad.
Seguramente como a los vascos nada nos resulta fácil,
se alzarán voces propias y ajenas en contra de esta posibilidad,
esgrimiendo el obsoleto argumento de la falta de legalidad, para
que la diáspora reconocida por la Ley 8/94 participe. En
definitiva, sería la misma falta de legalidad que el Gobierno
español argumentará en unos días, para que
los vascos no ejerzan su derecho a decidir, a lo cual, no hay que
dar ninguna trascendencia. En tal sentido, si el argumento de la
ilegalidad persiste, la consulta en la diáspora se podría
realizar igual poniendo en marcha un segundo escenario. En este
sentido, aunque la consulta no se la considere vinculante, que la
gente en los centros vascos del mundo pueda votar, tendría
un fenomenal impacto político en el planeta, y sería
una forma de activar y hacer partícipe a miles y miles ciudadanos
y ciudadanas vasco/mundiales, que si bien, hoy no tienen un Estado
vasco como referencia, quieren participar y aportar desde cualquier
lugar en donde vivan, en la construcción de una República
Vasca en Europa.
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