Los
hermanos Thate se recuperan de la resaca de la Eurocopa: "Qué
grande es el fútbol"
"Espectacular". Así de breve y
gráfico es el balance que hace Enrique Thate de la fiesta
que montaron en el restaurante alemán Ein Prosit con motivo
de la final de la Eurocopa entre las selecciones de España
y Alemania. Más de mil personas presenciaron el encuentro
en este local del ensanche bilbaíno que se ha convertido
en la embajada no oficial de Alemania en Bilbao.
De esta sonada y populosa fiesta han dado buena cuenta, desde el
mismo lunes los medios de comunicación. Ahora los hermanos
Thate hacen balance ofreciendo un brindis especial "a todos
los que nos han acompañado", y otro para Air Berlín
y a la marca alemana de cervezas Paulaner, que ofrecieron su total
colaboración en la organización de la pasada epopeya
deportiva.
Fueron más de mil personas las que se acercaron
al Ein Prosit para ver el encuentro, bien en el exterior a través
de una pantalla gigante colocada para la ocasión, o en el
interior del restaurante, en torno a una mesa mientras cenaban o
de pie, entonando cánticos y animando cada cual a su favorito.
Fue, según ocurrencia de Enrique, "una
final rojiblanca" por los colores: el rojo de España
y el blanco de la selección alemana. "Contamos con gran
cantidad de aficionados alemanes, tambien bilbaínos, enfundados
en la elástica blanca teutona, asi como un señalado
número de personas que vestían la camiseta roja."
Las cervezas y salchichas unieron a ambas aficiones y el ambiente
deportivo y festivo inundó la plaza del Ensanche, donde se
consumieron unos 500 litros de cerveza Paulaner y más de
1.200 salchichas tipo Bratwurst, pero "made" in Bilbao.
Hubo incluso botellón, sobre todo entre los aficionados más
jovenes de la selección española.
El trabajo fue duro para los hermanos Thate y para
los camareros y camareras del Ein Prosit, pero más divertido
que otras veces. "Que grande es el fútbol", dice
Thate. "Ojalá podamos repetir estos acontecimientos
en más ocasiones".
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