Greenpeace
denuncia la presión urbanística y la contaminación
como los principales problemas de la costa vasca
Greenpeace denunció este miércoles
que la presión urbanística y la contaminación
son los principales problemas de la costa de Euskadi, que acumula
en su territorio el 33 por ciento de las metalurgias, el 26 por
ciento de las industrias papeleras y el 12 por ciento de las plantas
químicas más contaminantes del Estado y la segunda
refinería en tamaño de toda la península.
Greenpeace presentó la octava edición
del informe 'Destrucción a Toda Costa', en el que se repasa
la situación del litoral y se analizan los 100 casos que
revisten mayor gravedad en relación con el número
de kilómetros de costa de cada una de las comunidades y ciudades
autónomas.
Andalucía, la Comunidad Valenciana, la Región
de Murcia, Canarias, Ceuta y Melilla comparten este año el
primer puesto de un hipotético podio como las regiones litorales
que más han maltratado su costa. En el segundo puesto estarían
Cataluña, Baleares y Galicia, que continúan "acosando
su medio natural con el ladrillo y la contaminación",
indica la organización econologista, para añadir que
Euskadi, Cantabria y Asturias "les siguen muy de cerca, replicando
en el norte el modelo devastador mediterráneo".
Según Greenpeace, la costa vasca, especialmente
el litoral de vizcaíno, sufre" una presión urbanística
continuada que provoca impactos ambientales negativos sobre un litoral
privilegiado". En ese sentido, aseguró que "la
ocupación inmobiliaria del suelo se ha duplicado en las dos
últimas décadas" y recordó que "algunas
de las propuestas urbanísticas del Ejecutivo vasco han sido
rechazadas con contundencia por los ciudadanos, que no quieren sacrificar
su territorio ni su calidad de vida".
En el informe, Greenpeace destaca casos como el
recientemente aprobado Plan de Ohija en Bakio para construir 238
viviendas y un campo de golf de nueve hoyos. Según la organización
ecologista, el proyecto "ha sido aprobado con urgencia para
eludir las directrices de la Ley del Suelo, que reservan el 75 por
ciento de los terrenos para viviendas de protección oficial
en municipios con más de 2.000 habitantes".
Greenpeace señala en el documento que "el
mismo partido que aprobó esta Ley, el PNV ha aprobado un
proyecto que escapa a ella" y advierte de que "las peores
prácticas urbanísticas mediterráneas veranean
ahora en la costa vasca". También cita el caso de la
Reserva de Urdaibai, "acosada por nuevos proyectos, como la
ampliación de la maderada Finsa-Inama, una empresa conocida
por sus actividades altamente contaminantes, e investigada desde
2004, o las nuevas instalaciones del museo Guggenheim".
También considera "especialmente reseñable
el impacto ambiental negativo provocado por los puertos deportivos".
Según indica, en la última década, Euskadi
ha experimentado "el mayor crecimiento en número de
amarres deportivos de todo el Estado, cuadruplicando sus atraques
hasta llegar casi a los 5.000". En ese sentido, critica que
el Gobierno vasco "se plantea seguir aumentando esta cifra,
sin tener en cuenta las afecciones negativas en forma de contaminación
y privatización de la costa que provocan estas instalaciones".
Asimismo, Greenpeace considera que las herramientas
legales aprobadas como la Ley Vasca de Ordenación del Territorio
y el Plan Territorial del Protección del Litoral de marzo
de 2007 suponen "una protección mínima para la
costa, ya que el Plan fue aprobado después de que se pusieran
en marcha cuatro proyectos de puertos de gran impacto para el medio
marino: los puertos deportivos de Hondarribia y Orio, el comercial
de Mutriku y el proyecto de puerto exterior de Pasaia".
Tras recordar que los estuarios y costas de Euskadi
han sufrido vertidos contaminantes procedentes de su amplio tejido
industrial desde hace décadas, reconoce que la situación
"ha mejorado" en los últimos años, pero
señala que "los niveles de contaminación de la
desembocaduras del Nervión y Oiartzun y sus zonas costeras
de influencia son especialmente preocupantes, por sus contenidos
en metales pesados y otros elementos tóxicos y peligrosos".
En el informe 'Destrucción a Toda Costa
2008', Greenpeace considera "urgente" la puesta en marcha
de las medidas como impedir la expansión ilimitada del urbanismo
y proteger de forma efectiva los primeros 500 metros de costa de
la urbanización y aplicar la Ley de Costas, terminar la delimitación
del dominio público marítimo terrestre, eliminar las
construcciones ilegales y conservar los espacios costeros.
También cree preciso la puesta en marcha
de la Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa y acabar con
los vertidos industriales y urbanos, así como el fortalecimiento
de los planes de lucha contra la contaminación por vertidos
y accidentes marítimos y la creación de reservas litorales
y marinas.
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