La
sociedad civil vasca tiene la palabra
Ramiro Cardona
Cuando el 30 de Marzo de 1982, nos reunimos cuatrocientas
personas, según el País, en el Hotel de Portugalete
para la formación del colectivo Euzkotarrak, todos teníamos
muy claro que lo que no debíamos hacer era formar un partido.
Todos sabíamos también que el mayor éxito que
puede tener España en Euskalerria, es la división
de los vascos. Mientras no exista una unidad mayoritaria de acción
común, España estará tranquila, gritarán
y harán aspavientos, pero en el fondo tranquilidad absoluta.
Llega el proceso sobre una posible consulta a su
punto de partida. Opiniones en el campo abertzale hay para todos
los gustos. Para unos es mucho, para otros es poco y para la mayoría,
es un reto a España. Eso es lo verdaderamente importante,
por fin alguien del partido mayoritario en la Comunidad Autónoma
Vasca habla de política con mayúsculas y todavía
más, no habla simplemente, lo hace. El PNV es cierto que
no es muy palabrero, pero en estos momentos es mejor que sea así
y espere acontecimientos.
¿Qué pasará después
de que el Parlamento Vasco apruebe la consulta? Pues muy posiblemente
que los resortes político-militares del estado español,
llamen a su judicatura para que anule el resultado. A partir de
ahí, ya nacerá un nuevo tiempo a la vista de todo
el mundo. Las vergüenzas de la España antidemocrática
quedarán al aire, porque ya no se trata de anular partidos
políticos y meter a sus gentes en la cárcel, ahora
se tratará de ahogar cualquier expresión democrática
del Parlamento Vasco. A partir de ahí quedará meridianamente
cierto, que no hay cauces para defender democráticamente
las legítimas ideas de los ciudadanos vascos. Esa es la consecuencia
de mayor calado que podemos conseguir , si el Parlamento Vasco saca
adelante la propuesta.
¿Pero quienes son los partidos del Parlamento
Vasco ? Pues son una representación más o menos burda
de la sociedad civil de la Comunidad Autónoma Vasca. El problema
que se plantea es donde quedamos los independentistas en ese Parlamento.
El PNV son sus afiliados, y en el mejor de los casos pueden llegar
a ser 30.000, la Izquierda Abertzale, puede que sean también
treinta mil ya que su militancia tiene mucha proyección y
a Aralar, Nafarroa Bai y EA, les asignaremos otros 30.000 afiliados
a todos juntos.
¿Qué hará toda esta gente si
son así las cosas? En el PNV, salvo Ibarretxe, se van a dedicar
a hacer lo que saben, gestionar el poder y los dineros del País.
Poco hemos contado los independentistas con ellos y poco podemos
contar en el futuro, porque está totalmente claro que el
PNV hoy, no es un partido independentista, lo cual tranquiliza mucho
a España. Los de Aralar, EA y Nafarroa Bai, tampoco parece
que tienen capacidad para liderar la lucha por la independencia
por su división y por conseguir la supervivencia. Lo de la
Izquierda Abertzale está a la vista, totalmente ilegalizada,
decapitada y con una fuerte hipoteca de la lucha armada a sus espaldas,
no está en condiciones para llevar a cabo ningún proyecto,
aguantarán ellos, pero no avanzaremos.
No hay manera de articular el movimiento independentista
con estos mimbres, nos digan lo que nos digan, unos y otros. Las
rígidas estructuras de los partidos, más preocupados
por avituallarse interiormente que para liderar, nos hace pensar
en su desaparición o transformación por inservibles.
¿Qué nos queda a los independentistas
frente a España? Pues además de criticar, juzgar a
los otros y dar testimonio, quizás debiéramos plantear
alguna iniciativa que convulsione políticamente a la sociedad
en la dirección independentista. Parece que estas cosas son
imposibles y todos esperamos un líder, pero esto de momento
no ocurre y hay enormes dificultades para que ocurra. La falta de
credibilidad entre unos y otros, el grado de crispación entre
unos y otros, y la acumulación de agravios durante estos
últimos años, nos tiene que enseñar que el
camino está cortado y en eso todos tenemos la culpa.
La sociedad civil independentista vasca tiene la
palabra. |