Para
Magdalena Moujan Otaño (Beltxa)
José Francisco Domingo Ormaetxea.- Miembro Centro de Estudios
“Arturo Campión”
Magdalena, mi querida amiga Beltxa, ya hace tres
años, desde el 17 de julio de 2005, que no estas físicamente
entre nosotros, pero nos dejaste tu aura, tu recuerdo, tu simpatía,
tus enormes conocimientos.
No me olvido el día que llegaste al Centro Vasco de Mar del
Plata para mejorar tu euskera junto a tu prima Txuri, y te integraste
al grupo de alumnos de Euskera, en el cual la profesora era mi hija
Verónica, nos causó muy buena impresión tu
disposición para el aprendizaje, y de tu mano aprendimos
a conocer a tu abuelo, nada menos que el bertsolari Pedro Mari Otaño
Barriola (Pello Mari, Zizurkil 1857, Rosario 1910), y como podía
ser de otra manera, perteneciendo a la familia del bertsolari que
fuera en su tiempo profesor de Euskera en Argentina, fuiste una
alumna aplicada y una buena compañera para todo el grupo.
Yo se que la imagen de tu abuelo caló profundo en vuestra
familia, empezando por tu madre María Teresa, que a lo largo
de su vida mantuvo la llama encendida por su padre, trasmitiéndolo
a su familia hasta nuestros días, un orgullo justo, dado
que su padre ya había entrado en la leyenda de los bertsolaris
de Euskal Herria.
Como lo estarás viendo desde allí arriba, junto a
Jaungoikoa, estoy desde hace más de un mes en Euskal Herria,
tu Euskal Herria, la mía y la de todos los descendientes
nacidos en la Diáspora, estamos viviendo momentos únicos
para la historia de nuestro pueblo, de los cual soy testigo presencial.
Recuerdo con cariño el viaje que hicimos desde Mar del Plata
hasta Laprida al Centro Vasco “Lagunen Etxea”, convocados
por el Prof. Cesar Arrondo, junto a Mikel Ezkerro, Eduardo Torry
Mendioroz, tú, mi hija Verónica y yo, para fundar
el Centro de Estudios de la Cultura y el Nacionalismo Vasco “Arturo
Campión”, fue el 5 de marzo de 2003.
Cuantos recuerdos, querida Beltxa, que gran legado nos dejaste,
no te vamos a olvidar nunca, ni los alumnos de Euskera ni todos
aquellos que te conocieron.
Vaya este último recordatorio a tu memoria, en nombre de
los integrantes del Centro de Estudios y los alumnos de Euskera
de Mar del Plata, quienes nunca te olvidan.
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