Mojarse
el viernes
Joxerra Bustillo en su blog
Azogeak
Estamos en una semana en la que parece imprescindible mojarse. Y
yo lo voy a hacer, y no precisamente en la piscina de Angel Villar,
el presidente de la Federación Española de Fútbol,
ni en la de José Luis Astiazaran, presidente de la Liga de
Futbol Profesional. Dos vascos al frente del fútbol español
y ¡olé!. Qué bonito. Luego me cuentan que hay
chavales euskaldunes que gritan los goles de España como
locos. Sólo falta que ganen a Rusia y sean campeones de Europa.
A ver quién es el guapo que les aguanta.
Pero hoy no voy a escribir de fútbol, sino
de las preguntas de Ibarretxe Malkuartu que se discuten el viernes
en el parlamento de la Navarra Occidental, a la que algunos llaman
CAPV, como si fuera una compañía de seguros de automóvil.
Resulta que después de cocinar el guisado
en su txoko de Laudio, por la parte de Larrazabal, supongo, Ibarretxe
Malkuartu se encuentra a la espera de lo que voten las diputadas
de EHAK. Es fantástico que toda la responsabilidad recaiga
ahora en unas parlamentarias marginadas casi siempre y cuyo partido
se haya en vías de ilegalización. ¡Vaya morro!
Estos jelkides de tres al cuarto, que son incapaces
de dar un paso al frente en las ocasiones decisivas, se refugian
en los demás para escabullirse de sus propias responsabilidades.
Y hay que decírselo desde la mañana a la noche. Su
falta de definición respecto al futuro del país está
siendo uno de los mayores déficits con los que nos encontramos
quienes hace tiempo apostamos por la soberanía de este país,
llámese como se quiera, que ya no estamos para perder el
tiempo discutiendo sobre nombres, banderas y otras menudencias.
Podría seguir criticando a los dirigentes
de PNV, EA, Aralar y compañía. Pero uno está
ya también cansado de acusaciones y contracusaciones de uno
y otro lado. Algún día habrá que ajustar cuentas,
pero no creo que éste sea el mejor momento. Además,
quienes somos conocidos como la "secta del no", como es
mi caso, tenemos unas enormes ganas de, por una vez, dar un sí.
Y a eso voy. No tengo ni la menor idea de lo que
votarán las parlamentarias abertzales el próximo viernes,
pero yo tengo muy claro que a las dos preguntas de Ibarretxe Malkuartu
hay que decirles sí, aunque sean más enrevesadas que
los contratos de los hermanos Marx. Y hay que decir sí porque
este pueblo necesita mirar hacia adelante y buscar soluciones entre
todos. No podemos seguir toda la vida perdiendo oportunidades. Ya
sé que las posibilidades de que se haga la consulta son mínimas,
que Madrid la va a parar, pero si ese es el principal argumento,
no me vale. Madrid que haga lo que quiera, que nosotros tenemos
que hacer lo que mejor nos parezca. Si el parlamento autonómico
dice sí a un acuerdo y al derecho a decidir, con todas las
limitaciones que tiene el proceso, creo que se debe dar el voto
afirmativo.
Otra cosa es que quienes plantean la pregunta se
arrugen al día siguiente. Es su problema. Quienes creemos
en una Waskonia soberana debemos exigir la misma mañana del
28 que se celebre la consulta, y a ser posible en todos los territorios.
Ese debería ser nuestro compromiso. Y si no se puede hacer
de forma oficial/legal, hacerla en las plazas y frontones de Euskal
Herria, en los batzokis y arranos, aunque sea con papeletas recortadas
del periódico, pero hacerla. El 25 de octubre o en la fecha
que se convenga. Al menos, para que Europa observe que al pueblo
más viejo del continente le sigue latiendo el corazón.
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