Nafarroa
Antxon Arrizabalaga
Ya tenemos ley de consulta y ahora lo que haría
falta es diseñar el próximo paso, pero la suspensión
anunciada por ZP tendrá lugar en breve y todo quedará
ahí, pues el celo del actual presidente del PNV y el del
propio Gobierno autonómico para cumplir con la legalidad
dictada desde Madrid, se ha convertido en un permanente “se
obedece y se cumple”.
He de reconocer que fui ingenuo pensando que habría
consulta, pues creí que a pesar de las prohibiciones españolas,
nuestra voluntad soberanísta y el respeto a las decisiones
de nuestro parlamento, primarían ante cualquier ingerencia
de aparatos u órganos del estado, que últimamente
vienen demostrando con una gran profusión de actos, estar
dispuestos a vulnerar nuestros derechos fundamentales más
básicos.
Y al final somos unos cuantos los que empezamos
a pensar que la Euskadi de Sabino, en boca de sus más responsables
seguidores, los dirigentes del partido centenario, ha dejado de
identificarse con la idea de nación que él mantenía.
Euskadi se ha convertido en una demarcación autonómica,
respetuosa con la constitución y la legalidad española
y que jamás podrá ser sujeto de cualquier otro derecho.
También últimamente nos ha sorprendido
ZP con otra revelación, fruto de esas voces patológicas
que él suele oír, y nos dice que hay que eliminar
el concepto de Euskal Herria de nuestras vidas. Y como él
tanto atiende y obedece a esas voces, utilizará todos sus
aparatos y poderes para que el concepto de pueblo vasco desaparezca
de todos los textos. A saber cuantos conocerán la privación
de libertad por solo mencionarlo.
Ante esta situación se me ocurre que únicamente
nos queda la mención al histórico estado vasco o estado
de Nafarroa, hoy dividido por la administración francesa
y la española en dos comunidades autónomas y un territorio
incluido en un Departamento francés. Pienso que ellos no
serán tan canallas o estúpidos que pretendan ignorar
estos hechos históricos, que a su vez concretan lo que los
vascos perdimos por la agresión de los enemigos y lo que
debemos recuperar.
Patxi Zabaleta, navarro oriental, caía en
el error de decir que el lehendakari respeta a Nafarroa por plantear
su opción a decidir limitándola a Euskadi (Nafarroa
Occidental). El error de Patxi es el de no decir claramente que
el estado de los vascos es el estado de Nafarroa, en su totalidad,
y que si el territorio de los navarros orientales mantiene la denominación
de aquella nación vasca, su actual territorio no se corresponde
con el que fue durante periodos muy importantes y prolongados de
su historia. Por ello, en mi opinión, sobraba ese comentario.
Por consiguiente los vascos de los territorios
navarros de occidente (Euskadi) y del norte (Iparralde) tienen perfecto
derecho a considerarse como ciudadanos del estado de Nafarroa y
denominar a sus territorios como integrantes del mismo.
Y cuando hablamos del estado de Nafarroa, estamos
hablando de algo muy concreto, de un reino que fue independiente,
que se constituyó en estado, con personalidad histórica
y política, y que fue secesionado, invadido y conquistado
por la fuerza de las armas en distintos periodos a lo largo de su
historia, pero que durante siglos fue soberano y por ello le ampara
totalmente el derecho internacional para la recuperación
de su independencia. Desde la perspectiva del derecho internacional,
siendo navarros, no estaríamos ante el caso de Kosovo, ni
nuestros oponentes podrían argumentar diciendo que nos inventábamos
un país llamado Euskadi.
El error de muchos navarros orientales es el de
considerarse, solo ellos, los únicos herederos de aquel estado
vasco. En la medida de que los habitantes del resto de los territorios
navarros nos identifiquemos con la lucha para recuperar la arrebatada
soberanía de aquel reino, deberíamos tener el mismo
respeto internacional a nuestra independencia que el que han tenido
otros estados que fueron ocupados y violentamente sojuzgados durante
siglos.
Hoy se ha recordado en Getze la batalla de Noain
de 1521, última batalla por la independencia de Nafarroa.
Valga este recuerdo por la apuesta futura de una Nafarroa osoa eta
askatuta.
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