Prohibido
retroceder
Prof. César Arrondo.- Universidad Nacional de La Plata
La consulta tiene fecha, el 25 de octubre,
así lo ha determinado el Parlamento vasco en ejercicio de
sus soberanas atribuciones. Pero resulta que inmediatamente de haber
sido publicado lo aprobado por el Parlamento vasco en el Boletín
Oficial, desde el Estado han puesto en marcha una “operación
política”, con el propósito de que sea el Tribunal
Constitucional quien declare ilegal la convocatoria, violentando
una vez más, un derecho tan fundamental, como es, el que
le corresponde a cualquier pueblo de la tierra, a ser consultado,
sobre una importante diversidad de temas, entre ellos, a decidir
su futuro. Quedan lamentablemente exceptuados de ejercer estos derechos,
aquellos pueblos que sufren la opresión de salvajes dictaduras,
ocupaciones territoriales, o imposiciones por parte de uno o varios
estados, los cuales, se inmiscuyen en la vida diaria de los mismos,
impidiendo el normal desarrollo de estos colectivos humanos, que
forman parte hoy de las denominadas Naciones sin Estado, que resisten
de la mejor forma posible ante estas permanentes humillaciones.
Mucho se argumentará en estos días,
sobre la legalidad de la consulta, la necesidad de dar marcha atrás,
cuando en agosto, septiembre, o cuando fuere, el Tribunal Constitucional
informe que la medida viola la Constitución del Estado español.
Lo importante será estar preparados para recibir “la
buena nueva”, a la cual, le agregarán argumentos o
amenazas directas, que se pondrían en práctica en
caso de no acatar, entre ellas, que se puede suspender la autonomía,
que se puede ocupar el territorio, cuestiones estas, como muchas
otras, que si las analizamos con una delicada lente, ya constituyen
una realidad, al menos, para una gran parte de la sociedad vasca.
Ni Zapatero, ni Rajoy quieren dialogar, son dos
partidos que piensan lo mismo, al menos desde la puesta en marcha
del “pacto antiterrorista” que firmaron en el año
2000, con el argumento de luchar contra ETA, pero con el fin oculto,
de liquidar todo lo que huela a vasco. En este sentido, Egin, 18/98,
Udalbiltza, la dispersión de los presos vascos y la judialización
de la política, son contundentes ejemplos de lo antes dicho.
Bien podrían el PP y el PSOE fusionarse como un solo partido,
dando de esta manera, mayor sustancia al nacionalismo constitucional
español, después de todo, piensan lo mismo, actúan
de la misma formar y ponen en práctica las mismas recetas
para conculcar los derechos del pueblo vasco.
Estos son los días que deberán vivir
los vascos de allí, y quienes están esparcidos por
el mundo. En tal sentido, desde la actualidad y hasta el 25 de octubre,
habrá que soportar declaraciones y amenazas que rozarán
el insulto de parte del PSOE y el PP, como así también,
las vacilaciones o dudas de parte de algunos personeros de la centralidad
vasca. Hay un pueblo que espera con ilusión resolver el conflicto
y ejercer sus derechos, por ello, es nuestra obligación moral
militar la consulta hasta el hartazgo. Resulta más que urgente
internacionalizar el conflicto, llevando nuestra voz y la denuncia
sobre este nuevo intento de opresión cuyo destinatario es
nuestro pueblo vasco. En tal sentido, resulta fundamental conseguir
apoyos en Europa, la ONU, la OEA, y otros organismos, y dejar de
subestimar la importante labor que puede llevar adelante la Diáspora
Vasca en el mundo entero. La consigna de la hora debe ser: Prohibido
retroceder.
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