Tabaquismo.-
Desde mi baserri
Juan de Etxano
Los americanos a los que encontró Colón fumaban unos
tizones de hierba seca (que llamaban cojibá), y a los canutos,
tabaco. Aquellos indígenas fumaban en pipa, en forma de puros,
lo mascaban y hasta lo reducían a polvo y lo inhalaban por
la nariz. Así que los Reyes Católicos y sus contemporáneos
no tuvieron que inventar nada. Después, tampoco, salvo los
cigarrillos.
La mayoría de las palabras que tienen la desinencia -ismo
se aplican a los sistemas religiosos, ideológicos y políticos,
y también al uso desmedido de la cojibá. Y es que
los jóvenes sobre todo, siempre han visto en el fumar no
sólo un símbolo de rebeldía y libertad, sino
el tránsito de la pubertad a la madurez.
Las administraciones públicas, que siempre han tenido en
la industria tabaquera un importante volumen de ingresos vía
impuestos, han combatido el tabaquismo con el fin de frenar su avance
y, dicen, para paliar los enormes gastos que ocasionan en la sanidad
pública. Nunca lo hicieron para respetar los derechos de
los no fumadores, ahora comienzan de forma tímida.
Y lo de paliar los gastos "enormes" que
origina en la sanidad pública suena a broma. De ser así,
habrían prohibido a las tabaqueras el uso de los potentes
aditivos que añaden al cojibá. Es más, en algunas
marcas hacen la vista gorda ante el uso del amoníaco, que
se encuentra entre los más de 5.000 componentes del humo
del tabaco.
¡Joder!, dice José, pues que prodigio
de planta la cojibá. Ni el petróleo.
Y todo esto, ¿a santo de qué? Pregunta
Samuel. Pues a que ha fallecido un baserritarra vecino, víctima
del tabaquismo.
juandeetxano@izaronews.com
|