De
espías y otras especies.- Desde mi baserri
Juan de Etxano
Por primera vez en España se habla de espías desde
los espías. Antes, siempre se suponía que los había
pero nunca se tenía claro si los había o no. De si
los había para la "seguridad nacional", o para
utilizarlos en la lucha partidaria, que era lo que más se
descubría. Tipo Watergate.
Pero mira por dónde y sin que por una vez esté ETA
de por medio, detienen en Tenerife al ex agente Roberto Flórez
por vender información "clasificada" a los rusos,
dicen, y sale a explicar la cosa el mismísimo jefe de los
espías (CNI). Bueno, pues Matías, que tiene información
también "clasificada", dice, viene a contar la
baserri que este Flórez, además de ex, era un "mindundi".
¡Vaya información la tuya, Matías!, digo. Pues
eso, que un suboficial como él sólo tenía acceso
a siglas, a algunos nombres en clave de ciertas operaciones y se
acabó. Te voy a decir más, cualquier militar de graduación
tiene acceso a esa información sin necesidad de ser además
espía.
"El que sí que tenía datos y se supone que información,
era el coronel Perote, que se llevó una camioneta cargada
de papeles. Claro que entonces ni hicieron rueda de prensa ni salió
el jefe de los espías a decirnos nada de nada", tercia
José.
Me dice un espía "clasificado" amigo, añade
Matías, que todos los espías, como éste y otros
muchos, acaban en las Islas Canarias. Allí van los castigados,
los represaliados, los sospechosos, los... Tengo un par de amigos
que pasaron por allí y a los que jubilaron sin miramientos".
"Pero este caso -asegura-, a los que saben de esto, les suena
a patada en los cataplines al Kremlin (Rusia) por encargo británico,
que nuestros vecinos del norte, desde antes de la época Blair,
están atados de pies y manos en esto de la geoestrategia
norte-sur o este-oeste, como se quiera".
¿Y?, pregunto. "Pues que si realmente el Florez era
un ex espía espiando al servicio de los rusos, el protocolo
a seguir exigía la expulsión de los miembros de la
Embajada rusa en Madrid, sin escándalos, por lo menos; sin
ruedas de prensa del jefe de la cosa esta de espiar, algo inusual
en este mundo. Y en la Embajada ya dicen que todo es un lío
mediático".
Y si te tomas en serio esto de los espías, concluye José,
este Roberto Florez quedaría con alguno de la KGB, o como
se llame ahora, para pasarle los datos o los telefilms en miniatura,
y de eso no se dice nada.
¿Todavía trabajan con telefilms en miniatura?, pregunto.
Más o menos, sólo que ahora cualquier productora de
TV o cualquier paparazzi está más preparado que un
espía al uso. ¿Y es verdad que tenías un amigo
espía?, me pregunta. "Sí, pero aquel se buscaba
la vida vendiendo información a la prensa de su época.
Y por eso acabó en un castillo en las Canarias. ¡Cruel
destino para un espía que se precie!
juandeetxano@izaronews.com
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