LA
QUINTA COLUMNA
La rebelión del castellano
(Mi adhesión al Manifiesto por la Lengua Común) Antonio
Pérez Henares en periodistadigital
(25/06/08)
No hay un aspecto en el que de manera más continua, cotidiana
y flagrante se viole la Constitución que en lo referente
a la lengua común de los españoles, denominada castellano
en España-por diferenciarlo del resto de lengua de la Nación-
y español en el resto del mundo donde es hablado por más
de 400 millones de personas.
El castellano es, en España, donde constitucionalmente
esta consagrado contitucional, democratica y en referendum,, como
lengua ofial de "todos" los españoles, acosado,
perseguido, humillado y prohibido. El ataque de los nacionalistas
vascos, catalanes y gallegos ha sido continuado y sistemático.
Pero ello hubiera sido simplemente un alfilerazo sino hubiera contado
con la estúpida ceguera, con la complicidad acobardada de
quienes so pretexto de progresismo entienden que supone algún
tipo de marchamo de izquierdas el avergonzarse de la lengua común.
Para que nos entendemos y en roman paladino , si no hubiera sido
por la posición de los socialistas y de IU en el asunto esta
situación jamás hubiera tenido lugar. Pero la rendición
de ambos a los postulados más esperpénticos, reaccionarios
y opresivos de un nacionalismo que ha hecho de la lengua arma de
combate, división y enfrentamiento entre ciudadanos ha conseguido
que hoy la situación sea de verdadera infamia, de conculcación
de los derechos de los ciudadanos españoles en su propio
Estado. Niños que no pueden estudiar en castellano, educadores
que no pueden educar en castellano, trabajadores que no pueden trabajar
en castellano. Desigualdades y privilegios por cuestión de
territorios, ruptura de derechos, imposición de obligaciones
contra la ley y la más grande de las leyes. Y contra el propio
sentido común y el futuro de sus propios hijos.
Pero lo verdaderamente penoso es la sumisión,
como decía, de esas fuerzas y esos hispanoparlantes a los
postulados y principios que los oprimen y los humillan. Lo irritante
es que , como postre, unos y otros , tras perpetrar y consumar una
a una todas las agresiones: en Cataluña, en Baleares, en
Galicia o en Euskadi – en los tres primeros territorios gobernados
y por tanto absolutamente responsables de la tropelía por
el PSOE- clamen a grandes voces que es mentira, que la agresión
no existe, que ¿de que se quejan los ofendidos?.
La táctica es negar la intención,
la evidencia y el hecho. Negar la flagrante puñalada y hasta
la derrama de la herida, negarla. Esta prohibido que un niño
estudie en castellano pero “eso no es atacar al castellano”.
Y la tristeza se convierte en desesperanza cuando se comprueba que
ello se ha convertido en doctrina de quienes se llaman socialistas.
Incluso de quienes como Montilla, Chacón o Corbacho han de
renegar con ello de su propia lengua infantil y materna.
Estoy seguro que en el próximo Congreso del
PSOE, obnubilados por el poder, encantados de haberse conocido y
de medrar en el, no habrá una sola voz que ponga un acento
critico sobre el asunto. No habrá ninguno de los muy adictos
artistas firmantes de manifiestos electorales. No puede haberla.
Es parte de su estrategia de poder . Por ese lado hay que olvidar
toda esperanza.
Pero no hay que perderla en la propia lengua y en
su vigor. No perderla en los intelectuales que han despertado y
, fieles a su obligación como conciencia social y repudiando
la idea de los pesebres y las cejas. Hoy es un día de rebelión
y de esperanza. El “Manifiesto por la lengua común”
firmado en principio por una veintena de los mejores y de verdad
comprometidos intelectuales españoles, entre los que destacan
señeras figuras de la filosofia como Savater , Marina o Castilla
del Pino, de la literatura como Vargas Llosa, Pombo o Guerra Garrido,
abre la puerta a lo que ha de ser una auténtica marea. Tenemos
la obligación ciudadana y moral, ética y hasta sentimental
con nuestra propia raíz y expresión, de contribuir
a crear tal poderoso oleaje, tal galerna si es necesario que de
una vez por todas cese ese infame ataque, ese irresponsable homicidio
cultural contra lo que es riqueza común, con lo que nos une
y nos identifica en el mundo. Tenemos, además la obligación
de hacer recapacitar a esa presunta izquierda sobre su desvarío
y su sumisión a esas cavernas lingüísticas que
no tratan- en esos estamos todos- de defender una lengua vernácula,
sino de utilizar tal subterfugio para extirpar fanáticamente
, otra .
De inmediato me he sumado al manifiesto, invito
a todos a hacerlo y confío que muchos, cuyos nombres y obras
destellan con toda la luz en el universo del español, lo
hagan. Espero que especialmente lo hagan en los territorios de Cataluña,
De Baleares, De Galicia y de Euskadi donde se esta produciendo la
auténtica masacre lingüística. Eso si, negándola.
Como siempre negando hasta el derecho a la queja del agredido.
|